No fue por accidente. Me senté en la mesa frente al mural, abrí mi computadora y comencé a desarrollar el manual para mi proyecto de foto. Cuando llegué, no tenía idea de qué quería o qué iba a escribir. Simplemente las palabras fluyeron y el diseño se hizo prácticamente solo. No sé si fue mi Capuchino con leche de coco o la energía del lugar cuando ví a todos concentrados en su laptop (Excepto a Daniela; que estaba rompiéndose la cabeza dibujando en su libreta). Conocí a Daniela porque se sentó en la mesa de alado y me vió buscando videos de Youtube de cómo diseñar algunas cosas en photoshop, se rió y me ayudó. Ahora para todos los proyectos de diseño, somos compañeras.

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