“No, no podré…pesan demasiado, jamás podríamos bajarlas”
Estás muy equivocada amiga, a ti lo que te pesan son otras cosas, las maletas son lo de menos, las cargaremos juntas y cuando arranquemos el coche, todo habrá quedado atrás…
A continuación, los enfrentamientos cara a cara con el enemigo y consigo misma hacían parecer como si ese día fuera a durar por siempre, llenaban de terror la razón que intentaba a toda costa hacer ver que efectivamente un mejor camino aguardaba al dar media vuelta y defender de una vez por todas la esencia aplastada por tantos años de permisiones, sumisiones y situaciones enfermizas que en cualquier momento acabarían por invadir como un cáncer aquellos últimos pero vibrantes impulsos del corazón que delata y clama por su vida.
Debía poder dar el paso, sólo subir al coche sin escuchar, pero en esas circunstancias es imposible porque la enfermedad la tenía en la mira, se había cundido tanto de insanos patrones y situaciones, que ya quedaba muy poco de ella, quien fuera que ella fuera, pues en ese momento ya no reconocía a mi amiga…sentí que no debía meterme pero si no era yo quién la sacaría de ese embrujo que la hipnotizaba en un momento tan decisivo entre morir en vida o vivir por fin, así que lo enfrenté y exclamé con imposición, como una madre que regaña una y otra vez hasta gritar como un asesino que amenaza -y es que uno debe hablar en el lenguaje de los poseídos por la furia, la ira y la confusión- ¡VAMOS, SUBETE AL COCHE, YAAA!
Al arrancar el coche y acelerar con fuerza, fue como si en automático su semblante cambiara, se había quitado un gran peso de encima, sabía que lo que veía por el retrovisor se alejaría de su vida tal como se alejaba la imagen de aquel ser lleno de rabia en el horizonte…
sabía que ésta no sería la decimocuarta vez que intentaba huir sin éxito, si no que ésta sería la primera vez que realmente tomaba sus cosas y se iba, para tomar por fin las riendas de su propia vida, con la confianza de saber que las riendas se las daba un ser de luz que había venido a ella a marcar la diferencia, a enfrentársele con toda su fuerza, harto de verla consumirse lentamente, cara a cara para imponerle su presencia , para enmarcarle la evidencia de que existía otro camino, mostrarle que había confundido el rumbo a razón de una historia de vida influenciada por otros pero que aún no era tarde para tomar la ruta correcta, aquella donde descubriría quién era realmente…
A continuación, un largo sendero la esperaba.. donde debería rehabilitarse, reencontrase y reinventarse….por supuesto que lo lograría, después de soportar tantos años de su propia ausencia en la historia de su vida, cómo no pondría todo su empeño para desenvolver este regalo que la vida le ha dado, cómo no iba a valorar esta segunda oportunidad, este respiro literal que la vida y ella misma se había dado.
La he visto, ha cambiado, lo sé porque ahora sí reconozco en ella a mi amiga…es más, he encontrado una mejor versión de ella.
En memoria del día que decidí recuperarme a mí misma, atreverme a luchar donde vale la pena.
25 de abril del 2007-2010. Tres años de libertad! Me prometí jamás olvidar ese día, no para recordar el mal rato si no para nunca olvidar la fuerza de la voluntad que hace cambios inimaginables de vida.
En agradecimiento a quienes estuvieron ahí ese día, física, simbólica o espiritualmente y a quienes después, como relevo divino, me tomaron de la mano y me prendieron la luz para poder ver los regalos que la vida me dio.
El día que cambió mi vida…
Me aguardaba el verdadero amor, la magia de la amistad y el rescate de mi ser.